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Incontinencia urinaria masculina: soluciones y tratamientos efectivos

La incontinencia urinaria en hombres no es una enfermedad en sí misma, suele ser una consecuencia de otra patología. Sus síntomas pueden ser desde pérdidas de orina que se producen al caminar, toser, levantarse o realizar cualquier actividad física, despertarse por la noche con necesidad imperiosa de orinar o la humedad provocada por orina en la ropa interior.

Tipos y causas de incontinencia urinaria masculina:

Incontinencia de esfuerzo: causada por la disminución muscular en el cuello vesical y del esfínter uretral. Las pérdidas se producen al realizarse movimientos como caminar, toser, levantarse o reír. Ocurre muy frecuentemente tras la cirugía derivada del cáncer de próstata y de la hiperplasia benigna de próstata.

Para la incontinencia de esfuerzo, es muy últil el uso de dispositivos externos oclusores: se colocan alrededor del pene y presionan muy suavemente la uretra, impidiendo la salida involuntaria de orina. Eliminan la sensación de humedad y producen ahorro económico frente a pañales y compresas para incontinencia urinaria masculina.

Incontinencia de urgencia: se caracteriza por estar asociada a una necesidad repentina y frecuente de orinar. Al no llegar a tiempo al baño, se puede escapar la orina. Se suele producir por la noche o tras beber agua. La vejiga no es capaz de almacenar una cantidad adecuada de orina porque es demasiado pequeña o porque se contrae. Ocurre cuando los nervios están dañados a causa de alguna enfermedad como Parkinson, diabetes o esclerosis múltiples.

Ocurre también en los hombres en los que la próstata está agrandada por la edad y presiona la zona de la vejiga sin llegar a obstruir la uretra.

Incontinencia mixta: tiene las características de las dos anteriores. El mal funcionamiento del esfínter provoca que la vejiga se contraiga porque sus nervios interpretan que se ha iniciado la micción.
Incontinencia por rebosamiento: En esta clase de incontinencia, la vejiga se encuentra distendida porque existe una obstrucción que impide su vaciamiento. Dicha obstrucción podría tratarse de un cáncer o de una hiperplasia benigna que dificulte la micción. También puede deberse a lesiones nerviosas. Sin embargo, junto con esta dificultad para orinar, se presentan simultáneamente pérdidas de orina. La causa de ello es que al estar la vejiga distendida no tiene capacidad de contracción suficiente para iniciar la micción voluntaria, produciéndose la incontinencia urinaria cuando se llena. Otro síntoma de este tipo de incontinencia urinaria masculina es que queda sensación de que la vejiga no se ha vaciado completamente después de orinar. Si usted tiene dificultad para orinar, acuda a su médico sin demora.
Incontinencia funcional: Surge por imposibilidad de un hombre de acudir al baño por sus propios medios. La enfermedad de Alzheimer, las lesiones medulares, los trastornos psíquicos severos y los daños cerebrales graven provocan este tipo de incontinencia.
Incontinencia transitoria: se produce cuando existen infecciones. Desaparecerá una vez tratadas las infecciones.

Tratamientos:

Tratamiento con fármacos: son medicamentos anticolinérgicos o betaagonistas, los cuales aumentan la capacidad de llenado vesical. Alivian los  síntomas de la incontinencia urinaria masculina pero tienen efectos secundarios en muchos pacientes como son sequedad en la boca y taquicardia
– Tratamiento Quirúrgico: consiste en colocar implantes (mallas o esfínteres artificiales) que elevan o ocluyen la posición de la uretra/ esfínter a su posición original, restaurando la función de continencia. Al no ser una operación sencilla, se recurre a ella cuando transcurrido un largo tiempo la incontinencia persiste y es importante.

Tratamiento con dispositivos oclusores externos: rodean al pene y presionan la uretra suavemente, impidiendo la salida de la orina. Están indicados en el caso de incontinencia de esfuerzo.
Tratamiento mediante ejercicios para reforzar el suelo pélvico: con el tiempo, los pacientes pueden recuperar el control de la orina aprendiendo a resistir el impulso de su vejiga a través de la rehabilitación. Se deben de realizar en centros de fisioterapia especializada en suelo pélvico.

Tratamiento con toxina botulínica: se inyecta botox en el músculo detrusor de la vejiga o en el esfínter mediante una sencilla intervención ambulatoria cada 6-9 meses. Se suele utilizar en la incontinencia de urgencia (vejiga hiperactiva).

 

 

 

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